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Renovada, Rousseff seduce a todo Brasil

Cambió de imagen y crece en los sondeos

 

RIO DE JANEIRO.-Cuando falta un mes y medio para las elecciones presidenciales, la gran favorita para suceder al presidente Luiz Inacio Lula da Silva, la oficialista Dilma Rousseff, presenta a los brasileños una imagen muy distinta de la que tenía como tecnócrata del gobierno y alejadísima de la de sus días de guerrillera marxista.
Ya no están con ella compañeros de la radical Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, con los que sufrió tortura y prisión durante la dictadura.
Ahora hace campaña rodeada de expertos en marketing político, publicistas y vestuaristas, que, junto con una periodista, un cirujano plástico, un peluquero y una cosmetóloga, han creado una fantástica metamorfosis.
Rousseff, de 62 años, ya no es apodada la "Dama de Hierro", sino "la nueva Evita Perón". Ha logrado seducir a los votantes y está aun paso de convertirse en la primera mujer presidente de Brasil.
"En todo el mundo, las campañas electorales se han vuelto grandes espectáculos de comunicación y como en Brasil el nivel de escolarización es muy bajo, el aspecto físico que presenta un candidato es clave para convencer a un electorado que ve mucha televisión. No garantiza que gane, pero ayuda mucho", señaló a La Nacion Carlos Manhanelli, presidente de la Asociación Brasileña de Consultores Políticos.
Atrás quedaron para Rousseff las ojeras, arrugas y cabellos desalineados de su época de ministra de Lula, primero de Minas y Energía, y luego como jefa de Gabinete.
A principios del año pasado, con el mismo sigilo con que lleva adelante sus operaciones revolucionarias a fines de los 60, Rousseff se sometió a una cirugía plástica de párpados y para el rejuvenecimiento facial en la clínica Mohinos, de Porto Alegre, bajo la atención de Renato Viera, el mismo cirujano que operó a Sara Montiel.
El resultado fue un rostro con una piel mucho más lisa, con su nariz estilizada, que la rejuveneció unos diez años.
Hasta el famoso Ivo Pitanguy, uno de los mayores cirujanos plásticos del mundo, aplaudió la transformación. Ella misma luego bromeó al afirmar que su operación había sido un éxito de público y crítica.

Al bisturí le siguieron las tijeras de Celso Kamura, el peluquero preferido de las modelos y celebridades brasileñas, que le dio un corte más moderno, con la cabellera hacia arriba, y le cambió el color de pelo a un tono más rojizo. Por otra parte, la primera dama, Marisa Leticia da Silva, le prestó a su cosmetóloga, Ivette Leloir, para que la maquillara.
Aunque la candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) se rehusaba en un comienzo a cambiar su imagen, quien la convenció fue Lula, que ya había tenido experiencia en el tema.
Tras haberse lanzado tres veces sin éxito al Palacio del Planalto (en 1989, 1994 y en 1998) como un líder sindical duro, en 2002 se recortó la barba, bajó de peso, comenzó a usar trajes elegantes, y ganó.
En ese entonces, su campaña la organizó el gurú de los publicitarios brasileños, Duda Mendonça, quien luego se alejó del presidente por estar involucrado en un escándalo de corrupción. Fue su ex socio, el consultor político João Santana, que trabajó en campañas de los Duhalde, quien aseguró la reelección de Lula y quien ahora dirige todos los aspectos relacionados con la imagen de Rousseff.
Santana la convenció de ponerse lentes de contacto en vez de gruesos anteojos, y de que cambiara su vestuario monocromático para usar más tailleurs de lino y seda con vivos colores. Además la puso a entrenarse con la ex periodista Olga Curado, experta en medios y gestión de crisis, para mejorar su dicción, dejar de lado los tecnicismos a los que estaba acostumbrada como ministra y lograr hablar de forma más directa y emotiva.
Un pasado lejano
El nuevo look de Rousseff se estrenó masivamente la semana pasada, con el comienzo de la campaña televisiva.
Y, como para evitar dejarle municiones a la oposición, el primer día, uno de sus spots ataca de entrada su pasado de guerrillera: allí explica que de joven tomó las armas porque pensaba que ésa era la mejor manera de luchar por la justicia en el país. Luego se la ve acompañada por su hija, Paula, mientras juega con su perro. Después se escucha la voz de Lula, que invita a votar por ella.
"Han sido muy eficientes en crear una candidata mucho más humana, de aspecto de madre moderna, que parece preocupada por los temas sociales y se emociona con las personas. La idea que buscan transmitir es la de la continuidad del gobierno de Lula", apuntó a La Nacion el politólogo Rubens Figueiredo, autor del libro Marketing político y persuasión electoral.
Según el analista, como Rousseff nunca detentó un cargo electivo y no era tan conocida por el gran público, la imagen creada será la que prevalecerá.
Los sondeos marcan que la gente compra cada vez más el "producto": desde que se inició la campaña mediática, Rousseff amplió su ventaja sobre su principal competidor, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasilera (PSDB).
Como los votos en blanco o nulos suman 7% y los indecisos 9%, si las elecciones fueran hoy, Rousseff ganaría en primera vuelta, al contar ya con más del 51% de los votos válidos.

 

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