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Candidato opositor en Brasil ahora busca evitar derrota humillante

Dos estados de Brasil y 24 días separan al candidato opositor a la presidencia del país, José Serra, de un abismo político. La caída del ex gobernador del estado de Sao Paulo en los sondeos de intención de voto antes de las elecciones del 3 de octubre provocó una reducción similar en sus ambiciones

Desde esperar una elección ceñida contra la candidata oficialista, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), ahora su prioridad es evitar una humillante derrota en primera ronda y salvar su carrera política .

Esa meta depende principalmente de que consiga un cambio en los dos estados más poblados de Brasil, Sao Paulo y Minas Gerais , lo que explica por qué ha visitado en tan pocas ocasiones otras localidades del enorme país latinoamericano en las últimas semanas.

La nueva estrategia de Serra es un testamento de las porciones que Rousseff, impulsada por la popularidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se está llevando de lo que debería ser el apoyo natural para el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el relativamente rico sudeste.

"Los sondeos muestran que está perdiendo un electorado que debería ser del PSDB", dijo Rafael Cortez, de la consultora Tendencias, en Sao Paulo. Serra ha aumentado sus críticas contra Rousseff en los últimos días, atacándola por un escándalo de violación de datos financieros personales.

El opositor contrató a un gurú estadounidense de campañas por internet para delinear su estrategia online y cambió su eslogan de campaña desde "Brasil puede más" al más agresivo "Es hora del cambio".

Ese es un cambio bienvenido para muchos en la oposición de centro tras un comienzo lento, en el que la campaña de Serra parecía renuente a criticar al popular Gobierno y que incluso mostró al candidato junto a Lula en una propaganda por televisión.

Estados clave
Nadie esperaba que Serra fuera un rival para Rousseff en el noreste pobre del país, donde millones de personas tienen motivos para estar agradecidas por programas de bienestar ampliados y un aumento de la calidad de vida durante los dos mandatos de Lula.

Pero la sorpresa se ha dado en lugares como Sao Paulo y Minas Gerais, estados acaudalados y gobernados por la oposición, que congregan a un tercio del total de votantes y con los que Serra contaba para compensar la falta de apoyo en otros lugares.

Los sondeos muestran que Rousseff, de 62 años y que se presenta por primera vez como candidata a un cargo de elección popular, ganaría cómodamente en Minas Gerais, un estado agrícola, y que también vencería en Sao Paulo, supuesto bastión de Serra y capital financiera de Brasil.

Serra nació en Sao Paulo y fue alcalde de la ciudad durante varios años. Los resultados sugieren que la ex jefa de Gabinete de Lula está logrando cambiar el mapa electoral de Brasil, ganando el favor de votantes del sur, con mayores ingresos y que tradicionalmente han desconfiado de Lula y del PT.

Conseguir que esos votantes cambien de idea en las próximas tres semanas es la mejor esperanza de Serra para impedir que Rousseff obtenga el 50 por ciento de los sufragios que necesita para ganar en primera ronda , lo que amenazaría con acabar con la carrera del líder opositor de 68 años.

"No existen golpes finales en política, pero esto sería muy difícil de superar", dijo Amaury de Souza, analista político de la consultoría MCM Associados. La confusa estrategia temprana de Serra de tratar de asociarse con Lula podría haberle costado mucho entre los votantes de mayores ingresos y podría haberlo dañado en estados clave del sudeste, afirmó Cortez.

"Si tiene alguna esperanza, es jugar el rol de la oposición más enérgicamente. La decisión de mostrarlo junto a Lula fue una clara señal de debilidad", agregó el analista. A nivel público, integrantes del PSDB se mantienen optimistas con respecto a dar vuelta la campaña electoral, pero a nivel privado algunos admiten que sólo una catástrofe política para Rousseff podría impedirle ganar las elecciones.

Ahora esperan que Serra sea capaz de forzar una segunda ronda para fines de octubre, que podría aumentar las posibilidades de la oposición en reñidas disputas por escaños en el Congreso y para gobernaciones estatales que decidirán el equilibrio del poder a nivel nacional. Eso también le daría a Serra el tiempo necesario para tratar de reducir la ventaja de Rousseff en los sondeos.

Fuente: Reuters

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