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Extranjeros e improvisados acaparan la comunicación política en el país: Sánchez

MARTÍN HERNÁNDEZ ALCÁNTARA

La consultoría política es una veta sumamente desaprovechada en el país, por la carencia de profesionales en el área. Esa es la razón de que consultores extranjeros –sudamericanos y españoles, principalmente– hayan acaparado buena parte de las principales campañas en México en los años recientes, aunque el efecto más grave podría ser el distanciamiento o la franca incredulidad de los ciudadanos ante sus autoridades, cuando las políticas de comunicación institucionales son manejadas por improvisados o por charlatanes, Javier Sánchez Galicia.

El director de Comunicación Social y Relaciones Públicas del gobierno estatal de Puebla está presentando su más reciente libro: Treinta Claves del Poder, léxico para la nueva comunicación política, del cual es coordinador y coautor junto con Fernando Díaz Montiel, Salvador González Jaramillo y Elías Aguilar García.

Periodista, empresario, funcionario público y consultor, la hoja de vida de Sánchez Galicia incluye esas facetas, la coordinación de varias campañas políticas en diferentes procesos y estados del país, amén de la fama por haber contribuido a la “salvación” –a nivel mediático– del gobernador Mario Marín Torres por su implicación en la conjura contra la periodista Lidya Cacho Ribeiro.

Su nueva obra “es integral: aborda definiciones, aporta una bibliografía completa y bien digerida, encuentra derivaciones de corto plazo y logra concluir utilizaciones prácticas pero sin eludir elementos conceptuales. (Se trata de) un esfuerzo por crear teoría política en una sociedad que carece precisamente de esos referentes fundamentales”, según establece en el prólogo el periodista Carlos Ramírez.

Su pertinencia es explicada en la introducción del libro por el coordinador: “ (...) la multiplicidad de significados del lenguaje en materia de Comunicación Política se está convirtiendo en un obstáculo para la comprensión del ciudadano común; por otra parte, ha dado pie a que sus conclusiones no se acepten ya no se diga en dictámenes legales, sino incluso en foros en donde termina por imponerse la consigna de que en materia de Comunicación Política todo es relativo y cargado de subjetividad.

“Para nadie es desconocido que ciertos tribunales electorales esquivan la responsabilidad del conocimiento pericial de la Comunicación Política negando simplemente el carácter de prueba plena a todo lo consignado en este campo. Esa suerte la corren, por citar unos ejemplos, las encuestas y determinaciones de la influencia que sobre el votante puede tener una campaña mediática abrumadora. Se cae en el absurdo de penalizar, por ejemplo, las ‘campañas sucias’, pero al mismo tiempo se rechazan las pruebas de ese comportamiento porque no hay manera de acreditarlo”.

Los conceptos definidos y analizados en Treinta Claves del Poder, léxico para la nueva comunicación política son: la agenda setting, la campaña permanente, las campañas tradicionales, la ciencia política, el comportamiento electoral, la comunicación de crisis, la comunicación política, el contenido de los medios, la espiral del silencio, la innovación gubernamental y el lenguaje televisivo.

También, el lobbyng o cabildeo, el marketing político, el media training o entrenamiento mediático, la opinión pública, el plan de campaña, el plan de medios, el posicionamiento, la prospectiva política, las razones de voto, las redes sociales, la reelección legislativa, la teoría de juegos, la teoría de la elección racional, la teoría del caos, las teorías de la comunicación la transitología y el war room o cuarto de guerra.

En una entrevista, Sánchez Galicia resalta la importancia de que profesionales con vocación intelectual generen documentos en los que se manifiesten los resultados de poner a prueba, en la realidad, los conocimientos teóricos o académicos, pero también destaca la necesidad de que las experiencias obtenidas en campo se analicen y sistematicen, para ser transmitidas.

Otra es la preocupación porque esos textos puedan llegar a las universidades:

“Vamos a encontrarnos con dos fenómenos: por un lado los estudios en comunicación política y la bibliografía del tema en español es muy escasa. La mayoría es de autores españoles o argentinos y son documentos regularmente de casos muy concretos.

“Cuando he tenido la oportunidad de viajar me he dado la tarea de ir a las librería a comprar textos nuevos del tema, producidos en los países que visito y encuentro en las librerías de cinco pisos, que la sección para comunicación política está confinada ya ni siquiera a un estante, sino a medio estante o a un rincón. La producción es muy escasa y de casos muy concretos: por ejemplo, si vas a España te encuentras textos con títulos como Comunicación Política en la Provincia de Cataluña, eso puede servir muy bien para un proyecto en comunidades españolas, pero para el estudiante mexicano o estadounidense, pues no le sirve. En México no hay ejemplos concreto de que describan, que analicen, que propongan métodos; lo que sí hay son anécdotas, es decir, alguien que escribe la historia de una situación concreta, memorias políticas o de campaña, eso es lo que abunda, pero no un trabajo sistematizado, desgraciadamente”.

Funte: La Jornada de Oriente

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